
Si no les dejamos decidir en situaciones de riesgo, ¿por qué sí en el coche?
Las decisiones que cambian situaciones
Como madres y padres, (me incluyo) tomamos decisiones por nuestros hijos cada día.
Decisiones pequeñas y grandes. Algunas les gustan y otras no tanto. Aunque hay algo que tenemos claro: cuando existe un riesgo real, somos nosotros quienes asumimos la responsabilidad de protegerles.
No dejamos que un niño decida si puede jugar con un cuchillo o unas tijeras…
No dejamos que decida si quiere asomarse a una ventana sin protección o que por curiosidad quiera acercarse a un precipicio…
No le permitimos jugar con productos de limpieza porque tenga curiosidad o porque insista…
Sí, sé que suenan a ejemplos «exagerados», aunque piénsalo, ¿Cuántas situaciones donde hay algún riesgo, grande o pequeño, vas gestionando día a día con tu/s peque/s?
No porque queramos imponer nuestra voluntad, sino porque entendemos algo que ellos todavía no pueden comprender: las consecuencias de determinadas situaciones. Comprendemos que hay posibilidad de riesgo.
Y quizás, es muchas de esas situaciones, puede que no pase nada finalmente, pero por si acaso, prevenimos.
Sin embargo, esta percepción de riesgo cambia cuando hablamos de seguridad en el coche, lo cual nos lleva a ver menos posibilidades de peligro
Cuando el llanto nos hace dudar
Una de las razones más frecuentes para plantearse el cambio a favor de la marcha es el «rechazo» del niño a viajar a contramarcha.
A veces llora.
A veces protesta.
A veces parece incómodo.
Y es completamente normal que eso genere dudas. Ninguna madre ni ningún padre disfruta viendo a su hijo llorar durante un trayecto.
Estas situaciones se puede dar por diversos motivos, la edad del peque, ajustes de silla, propia naturaleza de los niños (ellos quieren ser libres y jugar, no ir «atados»), nuestra percepción de comodidad…
Pero es importante recordar algo: el hecho de que un niño no quiera hacer algo no significa que sea lo mejor para él.
Del mismo modo que no le dejaríamos cruzar una calle solo porque tiene prisa o comer únicamente dulces porque es lo que le apetece, tampoco deberíamos tomar decisiones relacionadas con su seguridad basándonos únicamente en sus preferencias del momento.
«La seguridad no depende de cómo se sientan ese día»
Los niños viven el presente, ahora están llorando y al minuto riendo. Son de emociones fuertes, aunque normalmente de corta duración y cambios rápidos
No entienden conceptos como impacto, energía o lesiones, podemos siempre explicarles porque tienen que ir seguros, adaptado a su lenguaje.
No pueden valorar el riesgo de cada situacción.
Por eso esa responsabilidad recae sobre nosotros.
Viajar a contramarcha no elimina el riesgo, aunque sí reduce SIGNIFICATIVAMENTE la probabilidad de sufrir lesiones graves, muy gravess en caso de impacto.
Y esa protección no depende de si el trayecto es largo o corto, de si el niño está contento o enfadado, o de si creemos que «por una vez no pasa nada», porque la realidad es que no sabemos cuando puede pasar.
La seguridad funciona precisamente porque está presente antes de que ocurra algo.
«Informarse para decidir con tranquilidad»
A veces las dudas aparecen porque nos faltan herramientas o información.
Quizá nos preocupa que no le quepan las piernas, que no vaya cómodo o cómoda.
Quizá alguien nos ha dicho que ya es demasiado mayor para viajar a contramarcha.
Otras veces nos llega información contradictoria sobre normativa y seguridad.
No conocemos como funciona un impacto, o las diferencia físicas entre un peque y un adulto.
Por ello es tan importante buscar información fiable y resolver dudas con profesionales especializados.
Cuando entendemos el porqué de las recomendaciones, las decisiones resultan mucho más sencillas.
Proteger también es acompañar
En Criando sabemos que cada familia tiene circunstancias diferentes, dudas diferentes y necesidades diferentes.
Nuestro trabajo es acompañarte, resolver tus preguntas y ayudarte a encontrar la opción más segura para tu peque con información clara, basada en evidencia y adaptada a vuestra realidad, explicado de una forma clara y sencilla
Porque proteger también es acompañar el camino de tu peque y este camino, en el coche, va de espaldas. Siempre de espaldas
